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Sábado 8 de Julio de 2006
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Un día en la vida de...
Por un lindo quimono, cualquier cosaAgregar a mi carpeta

Arjen de Winter

Es holandés, tiene una colección de quimonos única en el mundo y conoció la Argentina en 2002, en plena crisis y cacerolazos. "En ese momento me llamó la atención la amabilidad de la gente a pesar del difícil momento. Era obvio que todo iba a estallar. Si en Holanda los bancos se quedaran con el dinero de uno, supongo que el caos sería tal vez mayor. La cosa es que Buenos Aires me gustó, especialmente la gente, los edificios y las medialunas de grasa. Pero apenas decidí instalarme el año último", comenta Arjen de Winter con acento manchego, ya que los últimos cuatro años residió en Madrid.

Winter, de 46 años, experto en informática, vivió en Londres y recorrió el mundo entero tras sus tesoros. "Siempre fui un enamorado de la cultura japonesa y los quimonos eran mi gran obsesión. Leí mucho, viajé a Japón y comencé a comprar algunas piezas. Después, todo se fue dando. Hoy atesoro centenares de trajes únicos, y hasta tuve el orgullo de exponer algunos en Londres, en el Victoria & Albert Museum."

Explica Winter que el quimono no es exclusivamente el vestido largo de seda con cinturón ancho, sino que existe una gran variedad para distintas ocasiones. "Quimono significa ropa originaria de Japón. Está el que es para solteras, con manga larga (furisode), el saco de abrigo –ligeramente diferente entre hombres y mujeres– (haori), los que tienen dibujos en la parte inferior y son exclusivos de las mujeres casadas (tomesode), el que es como un edredón que se usa para dormir (yogi), y muchísimos más. El tema es apasionante, y compruebo que no sólo para mí. La exposición que acabo de hacer en el Jardín Japonés fue un éxito", dice.

En Buenos Aires, Winter se dedica a organizar muestras, escribe artículos para revistas del mundo, vende quimonos modernos y asesora a japoneses que eligen casarse con ropa típica. "Hago toda la producción del vestuario de la ceremonia, ya que también tengo las pelucas originales y los accesorios apropiados. También me piden material, información y asesoramiento para campañas publicitarias, películas y teatro. He colaborado en muchos films y, como consecuencia, conocí gente estupenda. El actor Vigo Mortensen, por ejemplo. El vivió los primeros años de su vida en la Argentina y es un enamorado de estas tierras. Me habló del campo, de San Lorenzo de Almagro, el dulce de leche, y un día me sorprendió ofreciéndome un alfajor."

Aunque no soporta el tránsito, afirma que por el momento no piensa mudarse de esta ciudad. "Cruzar la calle es una odisea y ni quiero imaginar lo que sería subirse a un auto. Ni por casualidad se me dio por manejar. Prefiero caminar, aunque reconozco que soy bastante injusto con mi cuerpo. A duras penas voy a natación un par de veces por semana y me encanta comer todo lo que no se puede o hace mal, como la pasta de maní. ¡Es que se vive una sola vez! Lo que no me importa en absoluto es el fútbol. Hace unos días me enteré por casualidad de que Holanda ya no estaba en el Mundial."

Flavia Fernández

Winter exprés

Visión: "Me quedo en Buenos Aires porque me encanta la amabilidad de la gente. Ustedes quizá no se dan cuenta, pero el extranjero se siente muy contenido en este lugar. En Madrid, de donde vengo, la cosa está diferente. El tema de los inmigrantes los ha hecho más intolerantes, estresados y desconfiados. Y acá es todo lo contrario".

Sueño: "Nada me haría más feliz que tener mi pequeño museo de quimonos, ya que de colección tengo más de trescientos. Este sueño me encantaría concretarlo en la Argentina. Yo no soy un coleccionista egoísta. Me pasa que me desespero por mostrar lo que tengo, poder compartir tanta belleza".

Adicción: "El primer quimono lo compré en Londres, en la década del 80. Después no pude parar. En Japón me dicen que tengo un ojo especial y he hecho muchos amigos. Por un lindo quimono hago cualquier cosa. He viajado a Islandia para dar con un buen ejemplar, y eso que no soy rico. Pero se transformó en una adicción".

Predilecto: "Es difícil elegir uno en semejante colección, pero hay piezas muy especiales. Tengo un quimono de teatro kabuki de 1900, con un tigre y un dragón bordados, que es muy valioso".

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/821517
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Fotos

Foto: Maxie Amena

Un holandés experto en informática que prefiere pasar el tiempo persiguiendo quimonos y coleccionándolos
Foto: Maxie Amena
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